LOS BANCOS CENTRALES HAN DADO SOPORTE

A lo largo de 2025, los bancos centrales han actuado como un pilar esencial para los mercados bursátiles, proporcionando el soporte monetario y la liquidez que ha permitido a las bolsas avanzar incluso en un contexto de aranceles, incertidumbre geopolítica y enfriamiento económico en algunas regiones. La Reserva Federal, el Banco Central Europeo (BCE) o el Banco de Inglaterra (BoE) han optado por una estrategia de normalización suave, con recortes graduales de tipos y mensajes deliberadamente prudentes de ir avanzando en las decisiones dato a dato, dirigidos a calmar al mercado y evitar episodios de volatilidad descontrolada.

La Reserva Federal ha sido especialmente determinante. Tras un 2024 marcado por la preocupación inflacionaria, la Fed ha recortado los tipos en tres ocasiones en 2025 (la última este mes de diciembre), insistiendo en que el objetivo es mantener un equilibrio entre controlar la inflación y no frenar la actividad económica. Esto ha dado oxígeno a los activos de riesgo: la caída progresiva del rendimiento del Treasury a medio y largo plazo ha reducido el coste de oportunidad de invertir en renta variable, apoyando directamente el rally bursátil.

La Fed ha acabado el año, además, anunciando compras de letras del Tesoro a corto plazo por unos 40.000 millones de dólares mensuales, con el objetivo de reforzar las reservas bancarias y estabilizar los mercados de financiación tras años de endurecimiento cuantitativo. El banco central insiste en que no se trata de un nuevo programa de expansión cuantitativa, sino de una operación de gestión de reservas.

El curioso riesgo ligado a la IA que el mercado empieza a vigilar de cara a 2026

Durante buena parte del año, el mercado ha convivido con una duda recurrente: si se está invirtiendo demasiado y demasiado pronto en una tecnología cuyo retorno aún no está plenamente demostrado. Ese escepticismo se ha traducido en episodios de volatilidad y en ajustes puntuales de valoración. Sin embargo, esta narrativa no ha logrado empañar el sentimiento extremadamente optimista en torno a la IA.

Al cierre de 2025, la percepción dominante es que el potencial de la inteligencia artificial ha terminado imponiéndose a los miedos. Los inversores han aceptado que los retornos no serán inmediatos ni lineales, pero sí estructurales, y que quedarse al margen puede tener un coste mayor que asumir el riesgo de invertir en una tecnología transformadora. La IA ha pasado de ser una apuesta especulativa a convertirse en uno de los pilares del mercado.

En cualquier caso, independientemente de la etiqueta, este flujo adicional de liquidez contribuye a mejorar las condiciones financieras y suele acabar filtrándose hacia los activos de riesgo, reforzando el tono constructivo del mercado en el tramo final del año.

En Europa, el BCE también ha ejercido un papel estabilizador. Tras años de endurecimiento monetario, el organismo ha seguido bajando tipos en 2025 (hasta en cuatro ocasiones) y ha reforzado un mensaje de "vigilancia, pero sin dramatismos". Con un crecimiento desigual entre países y una inflación más controlada que en ciclos anteriores, la institución presidida por Christine Lagarde ha reiterado que la prioridad es sostener la recuperación. Ese mensaje ha tenido un efecto directo en los mercados.

El Banco de Inglaterra ha seguido una senda similar, preparando al mercado para un entorno de tipos más bajos (en diciembre he llevado a cabo una rebaja de 25 puntos básicos) y reconociendo que la estabilidad financiera sigue siendo un objetivo prioritario.

En conjunto, la postura coordinada —aunque no idéntica— de los grandes bancos centrales ha generado la sensación de que existe un 'colchón monetario' bajo los mercados: un entorno en el que la renta variable ha encontrado apoyo no solo en los beneficios empresariales, sino también en unas condiciones financieras más favorables.

Así, 2025 será recordado también como un año en el que la política monetaria se consolidó como un elemento protector, amortiguando golpes externos y permitiendo que la narrativa positiva —liderada por expectativas de recuperación, inteligencia artificial (IA) y alivio inflacionario— se impusiera sobre las preocupaciones macroeconómicas. En un ejercicio marcado por la tensión comercial y el ruido político, los bancos centrales han actuado como el ancla que ha impedido que las bolsas perdieran el rumbo.

EL MERCADO APUESTA POR LO MEJOR DE LA IA

2025 ha sido también, sin discusión, el año de la inteligencia artificial en las bolsas. Las grandes compañías han seguido redoblando sus inversiones. Grupos como Nvidia, Microsoft, Alphabet y Amazon han destinado decenas de miles de millones de dólares a centros de datos, chips especializados, infraestructura en la nube y desarrollo de modelos avanzados. Esta carrera inversora se ha extendido a la energía, la fabricación de semiconductores o la infraestructura, ampliando el impacto de la IA mucho más allá del sector tecnológico.

                                                                                                          
SUBIDAS DOS  DÍGITOS

Todo ello se ha traducido en subidas de dos dígitos en las bolsas, con el Ibex a la cabeza. El selectivo español avanza cerca de un 50% en 2025, impulsado principalmente por dos sectores que han tenido un comportamiento especialmente favorable este año, la banca y las 'utilities', y que además figuran entre las principales apuestas de los estrategas de cara al próximo ejercicio.

Tras el índice español, el mejor comportamiento en Europa ha sido el del Dax, que sube en torno a un 21%, apoyado en el anunciado macroplan inversor en infraestructuras, que, no obstante, aún no termina de materializarse. A continuación se sitúan el Ftse MIB italiano, con avances cercanos al 17%, el Cac francés, con alrededor del 10%, y el Ftse 100 británico, que suma aproximadamente un 9%.

En Estados Unidos, el liderazgo corresponde al Nasdaq 100, que registra una subida cercana al 17% en un año nuevamente dominado por el sector tecnológico. Le siguen el S&P 500, con un avance aproximado del 15%, y el Dow Jones, que gana en torno al 13%.

De cara a 2026, y como venimos contando en Bolsamanía en las últimas semanas, el consenso de los expertos mantiene un tono mayoritariamente optimista sobre la evolución de las bolsas.

RESUMEN MERCADOS BURSÁTILES 2025

La primera parte del año estuvo marcada, sin matices, por el miedo. Miedo a los aranceles anunciados por el presidente de Estados Unidos y a su posible impacto económico, tanto en el propio país como en el resto del mundo. La palabra 'recesión' sobrevolaba los mercados, las tensiones comerciales con la primera potencia mundial copaban los titulares y el clima general era de caos y preocupación.

Sin embargo, los inversores han sabido sobreponerse de manera envidiable a los sobresaltos. Más allá de las fuertes caídas registradas entre febrero y abril —del 25% en el Nasdaq o del 15% en el Ibex—, el año ha estado dominado por subidas generalizadas en las bolsas. Ha habido sustos puntuales por las noticias sobre aranceles (especialmente), pero también un claro agotamiento del mercado ante la sucesión de mensajes negativos. A medida que las malas noticias se repetían, su impacto se ha ido diluyendo y ha acabado imponiéndose el buen tono. Resultado: las bolsas han subido, pasara lo que pasara.

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